¿Se diezma en el nuevo testamento? ©
Este pequeño folleto al que me he referido dice que el diezmo significa el 10% de sus ingresos, y que es también una ordenanza del Nuevo Testamento.
El folleto cita a Lucas 11:42.
“Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello”.
De este versículo, el escritor del folleto deduce que dar el 10% del total era una enseñanza del Nuevo Testamento.
Veamos si este razonamiento es correcto.
Jesús nació bajo la ley.
La ley no deja pasar ni siquiera una jota ni una tilde, hasta que todo se haya cumplido.
“Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”. Mateo 5:18.
Simplemente, lo que Jesús dijo en Mateo 5:18, no significa que esté enseñando el nuevo pacto.
¡El nuevo pacto no es el conjunto de libros desde Mateo hasta Apocalipsis!
¡El nuevo pacto no se ratificó sino hasta que Jesús ofreció su sangre en el cielo, que fue después de su resurrección!
Con anterioridad a ello, el antiguo pacto y el sacerdocio levítico estaban todavía en vigor.
“Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; más no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas”. Mateo 23:1-4.
Ahora…
¿No es interesante que lo que los fariseos diezmaban eran productos de la tierra?
No diezmaban la pesca, ni las piedras preciosas, ni los tejidos, etc.
El otro relato del diezmo que incorrectamente cita el autor del folleto se encuentra en Lucas 18:12, 14.
“ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano… Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido”.
Entre el diezmador que ayunaba dos veces a la semana y daba diezmos de todo lo ganaba y el publicano -un pecador- fue el pecador el que se fue a su casa justificado, no el diezmador.
Valientes bendiciones para los diezmadores.
En este momento, se debe señalar que Jesús condenó al fariseo que diezmaba hasta las más pequeñas semillas, pero descuidaba otras partes de la ley, la cuales manejaba a su propio parecer y no según el juicio y el amor de Dios.
La ley de Moisés es un contrato exhaustivo que no permite escoger cuáles leyes obedecer y cuáles desechar.
“… ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello”. Lucas 11:42.
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”. Mateo 23:23.
También hay que tener presente que Jesús dijo a la gente que cumpliera los mandamientos de Moisés, él no condonó sus mandatos y sus acciones.
Reconocía la autoridad que Dios había establecido.
El sacerdocio levítico era válido, pues había sido establecido por el mismo Jehová.
Pero, cuando el árbol no produjo el fruto del reino, él lo maldijo.
Cuando uno estudia el fruto de la ley de Moisés y el del árbol del conocimiento del bien y del mal, encuentra grandes similitudes y poderosas verdades.
En resumen…
El nuevo pacto no comenzó con el evangelio de Mateo, sino cuando fue rociado por la sangre del pacto, la misma sangre de Cristo, que no fue derramada sino hasta el final del ministerio personal de Jesucristo aquí en la tierra.
Jesús habló bajo la ley de Moisés, y dijo a los que le escuchaban que la guardaran, porque estaban bajo ella.
Él también les dijo que no hicieran como aquellos intérpretes de la ley que, por la codicia de sus corazones, invalidaban la palabra de Dios con su tradición.
“Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas”. Marcos 7:6-13.
Parece que hay algunos que se sientan en el lugar de Jesús, aquí sobre la tierra, que han adoptado una práctica similar con resultados similares.
Cuando se estudia el sacerdocio de Israel y sus conexiones políticas, religiosas, y sus prácticas económicas, y se los compara con los sistemas eclesiásticos del cristianismo de hoy, la similitud puede ser asombrosa.
Amén.
Dios Te Bendiga.
* Continúa… Cómo se financiaba la iglesia primitiva ©
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